Tecnología
💿 Cuando una enciclopedia cabía en un CD: la revolución multimedia de los años 90
3/10/2026

💿 En los años 90, un CD-ROM podía parecer un auténtico milagro tecnológico.
Enciclopedias como Encarta permitían tener en un solo disco cientos de megabytes de información, fotografías, sonidos, animaciones y vídeos. Para muchos niños y jóvenes, fue la primera vez que pudieron consultar una enciclopedia directamente desde el ordenador.
Hoy podemos acceder a millones de contenidos desde un móvil en segundos, pero hubo una época en la que introducir un CD y esperar a que el ordenador lo leyera era abrir una pequeña ventana al futuro. 💻✨
Hubo un momento durante los años 90 en el que tener un lector de CD-ROM en el ordenador parecía casi cosa del futuro.
Hasta entonces, la informática doméstica estaba muy limitada por la capacidad de almacenamiento. Los disquetes eran pequeños y obligaban muchas veces a dividir los programas en varios discos.
Pero entonces llegaron los CD-ROM.
Y con ellos cambió nuestra forma de entender lo que podía hacer un ordenador.

💿 Un disco que parecía enorme
Un CD-ROM podía almacenar aproximadamente 650-700 MB de información.
Hoy esa cifra puede parecernos insignificante. Una fotografía tomada con un teléfono actual puede ocupar varios megabytes y cualquier vídeo puede necesitar cientos de megabytes o incluso gigabytes.
Pero en los años 90, aquellos cientos de megabytes parecían prácticamente infinitos.
Un solo CD podía contener miles de páginas de información, fotografías, sonidos, animaciones y pequeños vídeos.
Para los usuarios de aquella época era toda una revolución.
📚 Las enciclopedias dieron el salto al ordenador
Uno de los mejores ejemplos fueron las enciclopedias multimedia.
Hasta entonces, si queríamos consultar una enciclopedia, teníamos que acudir a una estantería llena de grandes volúmenes.
Buscar información sobre Egipto, los dinosaurios, el espacio o la historia significaba sacar el tomo correspondiente y empezar a buscar.
Con las enciclopedias multimedia todo cambió.
Introducías el CD en el ordenador, escribías una palabra en el buscador y, en cuestión de segundos, podías acceder a la información.
Pero además había algo completamente nuevo:
la enciclopedia podía tener sonido, imágenes, animaciones y vídeos.

🔊 De leer a escuchar y ver
Aquello fue posiblemente lo que más sorprendía.
Una enciclopedia ya no era solamente texto.
Podías buscar información sobre un animal y escuchar su sonido.
Podías consultar un país y ver fotografías.
Podías aprender sobre el cuerpo humano mediante animaciones.
Incluso era posible encontrar pequeños vídeos relacionados con determinados temas.
Para un niño de los años 90, aquello podía parecer auténtica magia.
El ordenador dejaba de ser simplemente una máquina para escribir o jugar y empezaba a convertirse en una herramienta multimedia.
🖥️ Encarta y las enciclopedias multimedia
Una de las grandes protagonistas de aquella época fue Encarta.
La enciclopedia de Microsoft se convirtió en uno de los programas más conocidos de los ordenadores domésticos durante los años 90.
Muchos estudiantes la utilizaban para hacer trabajos del colegio.
Y seguro que más de uno recuerda aquella escena:
trabajo para mañana + ordenador encendido + Encarta abierta. 😂
Podías buscar información, consultar fotografías y recorrer diferentes contenidos sin necesidad de abrir varios libros.
Para muchos niños y adolescentes fue su primer contacto con una gran cantidad de información digital.
⏳ Pero había que tener paciencia
Aunque hoy recordemos aquella tecnología como algo maravilloso, utilizarla tenía sus pequeños inconvenientes.
Los ordenadores de los 90 eran muchísimo más lentos que los actuales.
Abrir un programa podía llevar unos segundos.
Cargar una imagen podía requerir paciencia.
Y los vídeos tenían una calidad que hoy nos haría sonreír.
Además, no todos los ordenadores tenían las mismas capacidades.
Para disfrutar correctamente de determinados programas multimedia podías necesitar más memoria RAM, una tarjeta de sonido, altavoces y un procesador suficientemente potente.
Tener un ordenador preparado para multimedia era todo un pequeño lujo tecnológico.

🔊 El sonido que anunciaba que el CD estaba trabajando
Y había un sonido que muchos recordamos.
Introducías el CD-ROM.
Cerrabas la bandeja.
Y el lector comenzaba a girar.
“Brrrrrrrrrrr...”
El ordenador empezaba a leer el disco y nosotros esperábamos.
A veces unos segundos.
A veces bastante más.
Y si el programa era especialmente pesado, tocaba tener paciencia.
Nada que ver con los dispositivos actuales, en los que abrimos una aplicación prácticamente de forma instantánea.
🎮 Los CD-ROM también cambiaron los videojuegos
La revolución del CD-ROM no se limitó a las enciclopedias.
Los videojuegos también comenzaron a aprovechar su enorme capacidad de almacenamiento.
Los desarrolladores podían incluir música de mayor calidad, voces digitalizadas, vídeos y escenas cinematográficas.
Algunos juegos incluso incorporaban personajes hablando con voces reales.
Para los jugadores de aquella época aquello suponía un salto enorme respecto a los juegos almacenados en cartuchos o disquetes.
El CD empezó a convertirse en uno de los formatos protagonistas de la informática y los videojuegos.

📀 De los CD a Internet
Pero la tecnología siguió avanzando.
Primero llegaron los CD-ROM.
Después los DVD ofrecieron todavía más capacidad.
Y mientras tanto, Internet empezó a convertirse poco a poco en una herramienta cada vez más importante.
La información que antes almacenábamos en un CD comenzó a estar disponible directamente desde la red.
Ya no necesitábamos tener una enciclopedia instalada en nuestro ordenador.
Podíamos conectarnos y buscar información.
Aquello fue el principio de un cambio que nos llevaría hasta el mundo digital actual.
☁️ De 700 MB a la nube
Hoy podemos almacenar fotografías, documentos, películas y miles de archivos en servicios en la nube.
Llevamos en el bolsillo dispositivos capaces de almacenar cientos de gigabytes.
Podemos acceder a millones de páginas web en segundos.
Y podemos consultar prácticamente cualquier información desde un teléfono.
Por eso resulta curioso recordar aquella época en la que un CD de 650 MB nos parecía un auténtico almacén digital.

🕰️ Una pequeña revolución que marcó una generación
Los CD-ROM fueron mucho más que un nuevo formato de almacenamiento.
Para muchos niños y adolescentes de los 90 representaron la entrada en la informática multimedia.
Las enciclopedias dejaron de ser solamente libros.
Los videojuegos empezaron a incorporar música, voces y vídeos.
Y el ordenador comenzó a convertirse en una ventana hacia un mundo de información, entretenimiento y aprendizaje.
Hoy un CD-ROM puede parecernos una tecnología antigua.
Pero hubo un tiempo en el que introducir uno en el ordenador y escuchar cómo empezaba a girar era casi como abrir una puerta al futuro.
💿 Y pensar que toda aquella revolución cabía en un pequeño disco de apenas 12 centímetros.
